20 de junio de 2012

¿Quién pasea a quién?

¿Quién pasea a quién?

Cuando le preguntamos a un propietario qué comportamiento de su perro quiere corregir, nos encontramos que entre las respuestas más habituales tenemos la siguiente:

- Quiero pasear yo al perro, no que él me pasee a mí.
Mi perro tira de la correa
Pues bien, para empezar, como educadores de cachorros, aconsejamos acostumbrar al perrito a su collar y su correa desde el primer día. Le premiaremos cada vez que camine sin tensión en la correa, no nos importa que vaya al lado o un poco adelantado o un poco rezagado, lo importante es que no tire. Deberemos evitar tirar del cachorro cuando se quede rezagado, en vez de esto, lo animaremos para que nos siga y lo premiaremos inmediatamente en cuanto empiece a seguirnos. Lo entenderá muy rápido. De hecho, la experiencia nos dice que los cachorros que acuden a cursos como los nuestros aprenden a no tirar de la correa desde el principio.

Pero, desafortunadamente, la mayoría de los propietarios acuden a los educadores cuando ya tienen el problema y cuando, sin querer, han reforzado ese comportamiento a base de correcciones. ¿Y ahora, qué podemos hacer?

En primer lugar, guardar la flexi (correa extensible) en el cajón y comprar una correa adecuada, las más recomendables son las correas de unos dos metros que permitan al perro pasear relajado, olisqueando cuando quiera y que podamos recoger fácilmente para hacerla más corta en caso de necesidad (para cruzar una calle, por ejemplo). Por supuesto, nos olvidaremos de los collares de castigo (ahogo, semiahogo o pinchos), los tirones en el cuello pueden provocar lesiones de importancia en nuestro perro; además, no debemos olvidar que el perro aprende por asociación y si cada vez que tira de la correa, le corregimos con un tirón estaremos provocando que realice asociaciones equivocadas.

En segundo lugar, enseñaremos al perro un sonido neutro (chasquear los dedos, palmada en el muslo, algún sonido labial o con la lengua en el paladar) que tendrá como significado: "sígueme", es decir, sólo utilizaremos esa señal sonora para eso, para que nos siga.

Por último, haremos la siguiente secuencia cada vez que el perro tire de la correa:
  • Nos detenemos inmediatamente.
  • Esperamos unos segundos sin decir nada y, por supuesto, sin hacer nada.
  • Hacemos el sonido que hemos enseñado previamente.
  • Cuando el perro empiece a girarse hacia nosotros, lo felicitamos inmediatamente.
  • Damos un paso en otra dirección y cuando el perro nos siga le premiamos con una golosina deliciosa.
Es tan fácil, cómo esto. Siempre podemos contar con el apoyo de un profesional de la educación canina si no somos capaces de hacerlo nosotros mismos y necesitamos ayuda. Si el perro tira con mucha fuerza y no podemos frenarnos para realizar esta secuencia, podemos intentarlo con collares o arneses de venta en el mercado como el Gentle Leader especialmente diseñados para enseñar a nuestros perros a no tirar de la correa. Pero lo ideal sería intentar llevar a cabo este método como primera opción.
Artículo escrito por Mónica Saavedra Pazos, Educadora Canina y Terapeuta del Comportamiento de la Escuela de Cachorros y Perros UCM.

18 de junio de 2012

Mordisco o juegos bruscos

Mordisco o juegos bruscos

Perro con juguete para morderLos cachorros muerden y el mordisqueo es necesario para que aprendan a controlar el mordisco cuando son adultos. No siempre es fácil convencer a un cachorro que no muerda la mano de quien lo alimenta, lo acaricia o juega con él. Cuando los cachorros juegan entre ellos, usan la boca y se mordisquean entre sí. Este comportamiento es pocas veces agresivo y no tiene la finalidad de hacer daño, pero es un hábito difícil de eliminar a menos que le animemos a probar un comportamiento alternativo aceptable. El objetivo es redirigir la energía del cachorro a juguetes para masticar aceptables y enseñarle que sea suave cuando tenga una mano en la boca o cerca de la misma.

Es imprescindible para el aprendizaje de inhibición del mordisco redirigir la propensión del cachorro a morder ofreciéndole objetos más aceptables cuando lo acariciamos. Existen multitud de juguetes para morder en el mercado. Esta técnica puede ser especialmente eficaz cuando los niños quieren acariciarlo. Por ejemplo, al ir a acariciarle detrás de las orejas con una mano, ofrecemos el juguete para masticar con la otra mano. Esto no sólo le ayudará a aprender que la gente y las caricias son maravillosas, sino que también mantendrá ocupada su boca mientras se le acaricia. Alternaremos la mano que acaricia y la mano que tiene el juguete para masticar. Es posible que tengamos que comenzar acariciando al cachorro por períodos de tiempo cortos, ya que cuanto más tiempo se le acaricia, más probable es que se emocione y comience a morder.

También debemos enseñarle a que sea suave con las manos y mostrarle que morder da como resultado consecuencias desagradables. Enseñaremos al cachorro que los mordiscos detienen cualquier tipo de atención e interacción social con nosotros. Tan pronto como ocurra un mordisco, gritaremos ¡AY!, como si nos hubiera hecho daño de verdad. Entonces, no le haremos caso. Si es necesario nos marcharemos de la habitación, pero no le prestaremos atención hasta que se haya calmado. Como disfruta jugando con nosotros a pelearse, empezará a aprender a controlar la fuerza de sus mordiscos para que el juego continúe, luego volveremos a tratar el método con el juguete de masticar y las caricias.

Al cachorro se le debe enseñar a disminuir y contener la fuerza de sus mordiscos en vez de prohibirle que muerda. Prohibirle que muerda puede ser contraproducente ya que no aprenderá que al morder hace daño y si, cuando sea adulto, se le asusta o provoca, puede reaccionar mordiendo y este mordisco puede ser verdaderamente doloroso e infringir un verdadero daño.

Cuando un perro es adulto y muerde se decidirá su destino dependiendo de los daños que haya causado. Está claro que estos daños dependerán de si aprendió o no la inhibición del mordisco de cachorro. Por otro lado, siempre será más fácil este aprendizaje que la rehabilitación de un adulto que nunca aprendió a inhibir la mordida.

Artículo escrito por Mónica Saavedra Pazos, Educadora Canina y Terapeuta del Comportamiento de la Escuela de Cachorros y Perros UCM.

16 de junio de 2012

Mi perro es dominante

Mi perro es dominante

Es apropiado decir que es cierto que el perro proviene del lobo, pero no es un lobo, es una especie diferente y se comporta de manera diferente. El término dominancia se empieza a utilizar a partir de la publicación de los estudios de David Mech sobre el comportamiento de los lobos en manada. A partir de esos estudios se empieza a utilizar el término "alfa" para distinguir al líder de la manada. Sin embargo, el término alfa no es el más apropiado para denominar a la mayoría de los líderes de las manadas de lobos. La realidad es que la forma natural de llegar a ser líder de una manada es el apareamiento con una hembra con el fin de procrear y crear, así, un grupo constituido por el macho, la hembra y los cachorros, igual que una pareja de seres humanos forman una familia. Es decir, forman familias donde se comparte el trabajo y existen unas normas de convivencia.Perro dominante

David Mech publicó su libro en 1970 basado en sus estudios sobre lobos en manadas artificiales, en cautividad, donde se reunían lobos de diferentes grupos, sin ninguna relación entre ellos y que formaron una jerarquía de dominancia. Pero eso pasa muy raramente en la vida salvaje, podría ocurrir en el caso de manadas con varios lobos reproductores, pero en ningún otro caso.

Hagámonos la siguiente pregunta: ¿No somos nosotros los que proporcionamos todo lo que nuestro perro necesita: comida, agua, juego, paseo, afecto...? Entonces, ¿realmente tienen la necesidad de dominarnos? Definitivamente, NO. Hoy en día, no tiene sentido hablar de macho alfa o hembra alfa o de dominancia. Y tampoco tiene sentido basar la educación canina en la creencia de que determinados comportamientos de nuestros perros se deben a que son dominantes.

Habitualmente oímos cosas como las siguientes:
  • Mi perro tira de la correa porque es dominante.
  • Salta sobre la gente porque es dominante.
  • Me gruñe cuando le despierto porque es dominante.
  • Se pelea con otros perros porque es dominante.
Hablamos de dominancia cuando deberíamos estar hablando del comportamiento del perro cuando desea obtener un recurso o cuando teme perderlo. No se trata de dominancia, se trata de protección de recursos (sofá, comida, atención,...). Por ejemplo, durante meses hemos dejado que el perro se suba al sofá y un buen día, le regañamos por subirse a ese sofá e intentamos echarlo. El perro, a partir, de ese momento, puede empezar a proteger su recurso, en este caso, el sofá y, por ejemplo, gruñir cuando se le intenta bajar del mismo. Aunque no tienen sentido de la propiedad sí les prestan mayor atención a aquellas cosas que les proporcionan más satisfacción y que les agradan, aquellas cosas que les son gratificantes. Es importante dejarle claro al perro qué cosas puede y no puede hacer desde el principio. Todos los miembros de la familia deberán seguir las mismas normas, en caso contrario le confundiremos.

Por lo tanto, lo primero que haremos será dejar de pensar que el perro nos quiere dominar y tomarnos en serio su educación y ésta empieza desde el primer día que llega a casa. También debemos establecer unas normas, unas rutinas de paseo, juego y alimentación, debemos enseñarle señales básicas como sentarse, tumbarse, suelta,... Tenemos que aprender cómo se comunican, qué nos quieren decir con su lenguaje corporal y los signos que muestran cuando los sometemos a altos niveles de estrés.

Por último, y, sobre todo, no tenemos que ser los líderes de la manada, debemos convertirnos en dueños responsables y tener paciencia porque no convertiremos a nuestro perro en un perro perfecto en un par de días y a base de gritos y correcciones. Lo haremos a través de la socialización y la educación.
Artículo escrito por Mónica Saavedra Pazos, Educadora Canina y Terapeuta del Comportamiento de la Escuela de Cachorros y Perros UCM.

14 de junio de 2012

Bienvenido!

Bienvenido!

La llegada de un perro a casa

La llegada de un perro a casa
Antes que nada, los perros y, en general, cualquier mascota no se regala. Dicho esto, la decisión de comprar o adoptar un cachorro o perro adulto conlleva una gran responsabilidad. Lo primero que recomendaría es que esta decisión sea tomada, de forma unánime, por los miembros de la unidad familiar y después de haber tenido en cuenta las expectativas de todos en cuanto al tiempo que vamos a dedicarle, y las motivaciones individuales que nos han conducido a tomar esta decisión. Es importante tener en cuenta que cada uno nos hemos formado una imagen ideal de lo que supondría para nosotros tener un perro. Pero, generalmente no pensamos en que nuestras obligaciones comenzarán en el mismo instante en que llegue a casa y no terminarán hasta el último día de su vida. ¿De verdad podemos y queremos dedicarle todo el tiempo que necesitará cada día para su educación, para su salud, para su higiene…?

Como miembro de la familia que dependerá de nosotros por completo, somos los únicos que estaremos a cargo de satisfacer todas sus necesidades, lo que representa una serie de obligaciones diarias. Como consecuencia, habrá que compartir dichas obligaciones entre todos los miembros de la familia, por lo que será aconsejable establecer quién va a sacarlo de paseo, quién se va a encargar de su comida, quién lo va a llevar al veterinario, quién se va a encargar de su educación, etc. Por otro lado, también tendremos en cuenta nuestro estilo de vida, el tamaño de nuestra vivienda, si contamos con jardín o no, si viajamos a menudo, cuál es el momento oportuno para su llegada a casa.

Es necesario documentarse. La mayoría de los abandonos se producen durante el primer año y medio de vida del perro. Estos abandonos se deben, en gran parte, a diferentes problemas de comportamiento a los que el propietario no sabe enfrentarse por desconocimiento y falta de información. Hay muchas cosas que un futuro propietario debería saber antes de adquirir una mascota. Lo ideal sería pedir consejo a profesionales, acudir a sesiones de orientación ya sean gratuitas o no. El asesoramiento será necesario, para empezar, para decidir qué tipo de perro se adecúa más a nuestras necesidades y estilo de vida. El perro ideal para otra persona o familia podría ser nada aconsejable para nosotros. Por ejemplo, si no nos gusta hacer deporte no elegiremos un perro con mucha necesidad de ejercicio físico, aunque partimos de la base que cualquier tipo de perro necesita hacer ejercicio. En cuanto a los perros adoptados, debemos saber si tienen algún problema de comportamiento y si tendremos el tiempo y la paciencia necesarios para resolverlo y, sobre todo, si contamos con el apoyo profesional adecuado.

Ya hemos decidido cuál es nuestro perro ideal, ahora debemos preparar su llegada.

Lo primero que haremos será una lista con todo lo que vamos a necesitar (libros especializados en educación, la camita, el trasportín, parque para perros, juguetes tipo Kong o interactivos, área de eliminación, comedero, bebedero, comida, collar, correa, premios, utensilios de higiene, cortauñas, cepillo acorde con su tipo de pelo).Perro mordiendo un juguete

En segundo lugar, será necesario crear un área de la casa que se convertirá en su área de confianza. En ese lugar tendrá la cama, el agua, algún juguete y la zona de eliminación.

Por último, el cachorro entrará a formar parte de nuestra familia y tendrá que familiarizarse con todas las normas de su nuevo hogar. Tendremos que enseñarle muchas cosas, dónde eliminar, con qué jugar, qué morder, subirse o no al sofá, caminar con correa, no tirar de la correa, a quedarse sólo, a sentarse, tumbarse, quedarse quieto. Nos encargaremos de su correcta socialización con otras personas, con otros perros, con otros animales, con diferentes entornos, ruidos,… Los cursos para cachorros están diseñados para ayudar a los propietarios en todo lo que se refiere a la educación, por tanto sería conveniente apuntarse a uno de estos cursos.

No debemos olvidar la elección del veterinario que se encargará de su primera revisión, vacunación y desparasitación, así como de cualquier problema de salud que pudiera aparecer durante los primeros días de su llegada y en su vida posterior.

El cachorro, el perro ya está en casa… ¿No sería una buena idea tomarnos unos días de vacaciones? Es conveniente disponer de unos días libres para dar la bienvenida a nuestro nuevo amigo, para que se acostumbre a nosotros, a su nuevo entorno, a las nuevas normas, a su nueva vida.
Artículo escrito por Mónica Saavedra Pazos, Educadora Canina y Terapeuta del Comportamiento de la Escuela de Cachorros y Perros UCM.

12 de junio de 2012

Mi perro salta al saludar

Mi perro salta al saludar

Saltar sobre la gente es un comportamiento normal en los perros. Los perros se lamen el hocico en forma de saludo, por eso saltan cuando llegamos a casa o al ver a alguien conocido. Por lo tanto, nuestros cachorros siempre nos saludarán de esa forma a menos que les enseñemos a no hacerlo.
Mi perro salta al saludar
Puede resultar gracioso ver a un cachorrillo intentando llegar a nuestra cara para saludarnos dando saltos sobre nosotros, lo primero que hacemos, si nos gustan los perros, es agacharnos y acariciarlos premiando así esta conducta, de esta forma les alentamos a seguir haciéndolo, ellos entienden que no nos molesta y volverán a repetirlo cada vez que se encuentren con alguien nuevamente. Esta conducta puede irritar a otras personas, pueden manchar la ropa de la gente e incluso causar algún arañazo leve en la piel; sin embargo, tendemos a pasar por alto estas cosas cuando nuestro perro es un dulce y simpático cachorro, pero recordemos que va a crecer y puede resultar algo incómodo tener que ir apartándolo de la gente a base de tirones de correa y de correcciones verbales que es lo que hacemos, generalmente, cuando el cachorro se convierte en un joven lleno de energía.

Es necesario enseñar a nuestros perros buenos modales a la hora de saludar. La mejor forma de entrenarlo es enseñarle un comportamiento alternativo más aceptable, como sentarse y quedarse quieto. Premiaremos que se siente y se quede quieto cuando llegamos a casa. Así le estamos mostrando otra forma de saludo que nos servirá también cuando tengamos visitas y en las ocasiones en las que nos encontramos con alguien en la calle.

Si no queremos que salude a la gente saltando, no debemos dejar que nadie acaricie a nuestro cachorro a no ser que tenga las cuatro patas en el suelo, si dejamos que los demás acaricien al perro mientras salta sobre ellos se reforzará el comportamiento y será más difícil su entrenamiento. Debemos acostumbrarnos a pedir la colaboración de los demás mientras estamos educando a nuestro cachorro, la gente suele ser amable y entenderá lo que les estamos pidiendo. Si una sola persona permite que el perro se le suba y atiende el comportamiento de cualquier forma, mirándole, tocándole, diciéndole shhhh, shhhh o NO o, incluso, hablándole lo que conseguiremos será dificultar el proceso de aprendizaje.

También podemos planificar sesiones de entrenamiento en casa. Podemos pedirle a un amigo que llame al timbre, abrimos la puerta y mientras el cachorro tenga las cuatro patas apoyadas, nuestra visita le dirá "muy bien" y le dará un premio, por lo tanto, debería estar preparado previamente con unas cuantas golosinas en el bolsillo. Esta sería la primera parte del ejercicio, el cachorro pronto comprenderá que recibe golosinas cuando no salta y está de pie tranquilamente, a partir de ahí iremos avanzando hasta conseguir el objetivo, que es recibir a las visitas o a nosotros mismos en posición de sentado y quieto.

Estas técnicas las podéis utilizar también con perros adultos. 

Hay que intentar ponerse en el lugar del perro, comprender su forma de comunicación, y tener mucha paciencia. No regañemos al cachorro, seamos pacientes, Los perros aprenden rápidamente que consiguen antes nuestra atención cuando aprenden "buenas maneras" a la hora del saludo. Artículo escrito por Mónica Saavedra Pazos, Educadora Canina y Terapeuta del Comportamiento de la Escuela de Cachorros y Perros UCM.

10 de junio de 2012

Diferencias de comportamiento entre razas de perros

Diferencias de comportamiento entre razas de perros

Diferencias de comportamiento entre razas de perrosLas diferentes razas de perros muestran una gran variedad de aspecto y tamaño, hasta el punto de que el perro doméstico es el más diverso de todos los mamíferos. Además, muchas razas han sido seleccionadas para desempeñar funciones concretas, tales como la protección de rebaños, el tiro de trineos, la caza, el pastoreo o simplemente la compañía. Estas funciones se ven favorecidas si los animales muestran determinados rasgos de conducta; por lo tanto, resulta lógico suponer que las diferentes razas de perro, además de la diversidad de aspecto y tamaño a la que nos hemos referido, muestran también diferencias de comportamiento. El objetivo de este artículo es describir algunos de los estudios que se han realizado acerca de dichas diferencias de comportamiento entre razas de perros.

Durante los años 50 y 60, dos científicos americanos -Scott y Fuller- compararon la conducta de perros de cinco razas distintas criados exactamente en las mismas condiciones. Las razas estudiadas fueron el Basenji, el Fox Terrier, el Cocker Spaniel, el Beagle y el Pastor de Shetland. Scott y Fuller encontraron diferencias significativas entre las razas para todos los caracteres estudiados y atribuyeron estas diferencias a factores genéticos. Sin embargo, dentro de una misma raza, los científicos encontraron diferencias muy marcadas entre individuos.

Otro estudio más reciente analizó las diferencias entre un total de 56 razas de perros para 13 caracteres de conducta. El estudio se realizó a partir de la puntuación otorgada a cada raza y para cada carácter por un grupo de veterinarios y jueces de exposiciones caninas. El estudio concluyó que el efecto raza era significativo para todos los caracteres y permitió clasificar las razas estudiadas en varios grupos según su comportamiento. No obstante, algunos caracteres resultaron ser más predecibles que otros en función de la raza del animal. Así, por ejemplo y de acuerdo con este estudio, la raza tiene un valor predictivo alto para características tales como la actividad general del animal. Por el contrario, la agresividad de un perro es poco predecible a partir de su raza. Esto es debido a que para determinados caracteres –entre ellos la agresividad- la variabilidad dentro de una misma raza es tan pronunciada que llega a enmascarar las posibles diferencias entre razas.

Es importante tener en cuenta que las diferencias de comportamiento entre razas no tienen por qué ser debidas sólo a factores genéticos, sino que muy probablemente son debidas a una combinación de factores genéticos y ambientales. Por ejemplo, el temperamento de la madre puede modificar el comportamiento posterior del cachorro, de modo que éste se parecerá a su progenitora en mayor medida de la que cabría esperar si actuasen sólo factores genéticos. Además, existe la posibilidad –confirmada por algunos estudios- de que algunas razas sean escogidas preferentemente por un tipo concreto de propietario, que educará a su perro de una determinada manera. Esto hará que los perros de una misma raza se parezcan en su conducta por el hecho de tener propietarios con expectativas y personalidades similares.

En conclusión, la evidencia científica disponible nos permite afirmar que:
  • las razas de perros difieren en muchos aspectos de comportamiento, algunos de ellos de interés práctico
  • algunas características de comportamiento son más predecibles a partir de la raza del perro que otras
  • las diferencias entre razas son debidas a una combinación de factores genéticos y ambientales.

Marta Amat, Tomás Camps, Susana LeBrech, Xavier Manteca y Valentina Mariotti

Facultad de Veterinaria,
Universitat Autònoma de Barcelona

7 de junio de 2012

Síndrome de disfunción cognitiva (El Alzheimer de los perros)

Síndrome de disfunción cognitiva (El Alzheimer de los perros)

Síndrome de disfunción cognitiva (El Alzheimer de los perros)

1. ¿Qué es el síndrome de disfunción cognitiva?

  • Es un conjunto de cambios de comportamiento que aparecen como consecuencia de la degeneración del sistema nervioso central en un animal de edad avanzada.

2. Síntomas más frecuentes

  • Los cambios de comportamiento que se observan más frecuentemente pueden agruparse en 4 categorías:
  1. Desorientación:
    • El animal es incapaz de reconocer los lugares familiares.
    • No recuerda el trayecto de vuelta a casa tras el paseo.
    • Deambula por la casa.
    • Permanece con la mirada fija en un determinado lugar.
  2. Alteración o disminución de las interacciones con sus propietarios:
    • El perro no saluda a los propietarios.
    • Deja de reclamarles atención (caricias, juego, etc)
  3. Alteración del ciclo sueño-vigilia:
    • El perro se levanta por las noches, deambula, vocaliza y duerme de día.
  4. Pérdida de hábitos adquiridos:
    • Pérdida de los hábitos de eliminación (pueden aparecer problemas de defecación y/o micción dentro de casa).
    • El perro deja de responder a órdenes conocidas.

Síndrome de disfunción cognitiva (El Alzheimer de los perros)

3. ¿Puede diagnosticarse fácilmente este problema?

No hay ninguna prueba que pueda realizarse mientras el animal está vivo y que permita confirmar si se trata de un síndrome de disfunción cognitiva. Sin embargo, el protocolo diagnóstico nos permitirá llegar a un diagnóstico presuntivo.

El protocolo diagnóstico se divide en dos partes:
  • Descartar la existencia de una patología como responsable de estos cambios de comportamiento (tumor intracraneal, encefalopatía hepática, etc.) mediante un examen médico completo.
  • Realizar una entrevista al propietario que detalle el comportamiento del perro y los cambios que han aparecido.
Es muy importante que cuando el propietario detecte un cambio de comportamiento en su perro consulte cuanto antes a su veterinario.

4. ¿Qué podemos hacer si nuestro perro presenta este problema?

Debemos recordar que la enfermedad no puede curarse. Se trata de un proceso degenerativo y por lo tanto irreversible. Sin embargo, existen varias opciones que ralentizarán el curso de la enfermedad y mejorarán la calidad de vida del animal. Estas medidas paliativas de tratamiento se dividen en tres grupos:

  1. Fármacos estimulantes y neuroprotectores:
    • Aumentan la cantidad de dopamina (neurotransmisor implicado en este síndrome).
    • Disminuyen la cantidad de radicales libres.
    • Mejoran el flujo cerebral.
  2. Manejo dietético:
    • Suplementos o dietas de prescripción que contienen antioxidantes y ácidos grasos.
  3. Manejo del entorno:
    • Mantener una rutina fija de paseos y comidas. Es recomendable realizar más paseos pero de menor duración.
    • Evitar hacer cambios en la vivienda que puedan entorpecer al perro.
    • Enseñarle de nuevo los hábitos perdidos.
    • No disminuir la estimulación (aumentar el contacto social, el juego, etc.).
Es importante remarcar que cuanto antes se detecte este problema, más efecto tendrá el tratamiento paliativo y los cambios degenerativos serán más lentos.

Fuente: mundoanimalia